Origen de Los Gatos (Felis Silvestris Catus)

El gato doméstico (Felis silvestris catus), llamado popularmente gato, es un mamífero carnívoro de la familia Felidae. Es una subespecie domesticada por la convivencia con el ser humano. El nombre actual en muchas lenguas proviene del latín vulgar catus. Paradójicamente, catus aludía a los gatos salvajes, mientras que los gatos domésticos, en latín, eran llamados felis. Todas las razas de gatos domésticos, incluso las llamadas orientales y exóticas, pertenecen taxonómicamente a un mismo Género y especie, denominado «Felis catus«.

Sin embargo, por los últimos descubrimientos genéticos, podríamos denominarla «Felis lybica catus«, como subespecie, al proceder del gato norte africano «Felis lybica«, por influencia del contacto humano desde antes del antiguo Egipto.

Es interesante conocer el origen de nuestros animales de compañía, aunque al gato debido a ser un gran cazador independiente, y por su instinto de autosuficiencia, se hace difícil denominarlo como «doméstico«. Es el único animal que aún habitando entre nosotros continúa haciendo su propia vida. Ambigüedades que lo hacen tan singular, y el que sea admirado u odiado, e incluso, como dijo Mauss, «los gatos son los únicos animales que han domesticado al hombre»

¿PORQUÉ EN EL NILO Y NO EN MESOPOTÁMIA?

Siempre se hacen comparaciones entre cual de estas dos áreas geográficas, tiene una mayor antigüedad, o donde primero se inició el lenguaje escrito, o el nivel de civilización. O sobre el origen del gato. Competencia entre los dos lugares de mayor desarrollo del neolítico, y origen de las dos culturas, la Egipcia , y la de Sumeria junto a la Accadia.

Los testimonios de vida humana en ambos centros se remontan al Paleolítico Inferior, por los útiles de piedra hallados. La diferencia entre ambos centros, relativamente cercanos, se basa en dos hechos relacionados con el clima y en el tipo de valles. El del Nilo, comparado con el de los Eufrates-Tigris.

Primero: La información multidisciplinar indica que en ambas áreas había un desarrollo humano en pequeños núcleos o nomos, ya en el Paleolítico Superior (entre los 25.000 a 10.000 años a.C., aproximadamente.). Momento que en el NE de África padeció una extrema sequía, y los habitantes de la, entonces, sábana sahariana, tuvieron que acercarse al Nilo , siguiendo como cazadores-recolectores. En la zona del Eufrates-Tigris, la vida nómada estaba situada entre las laderas de la cordillera al norte del valle, de clima mediterráneo y no precisaron emigrar cerca del río, que además era muy pantanoso y peligroso. (la canalización y mejora fue muy posterior)

Segundo: En la rivera del Nilo llueve muy poco. La gran masa de agua del Nilo procede de las zonas del lago Victoria, de pluviometria alta y en fechas determinadas, que causaba anegamiento del valle, algo que no ocurría en el mesopotámico. El inicio de la recolección de cereales silvestres no se vio modificado en las laderas. Pero mucho en el Nilo, cuyo rico limo, dejado en la inundación, hacía crecer mucho más los cereales, y siendo una producción cíclica, les obligaba a guardar parte del grano recolectado para el consumo invernal. Con los graneros simples que idearon, pronto fueron objetivo de ratas y ratones, origen, en realidad, de la buena relación de las personas con los gatos, en la fase de asociación simbiótica inicial y doméstica poco después. Las culturas pre históricas ya con buen desarrollo coincidieron en ambos territorios. La Nagada I en el Nilo, y la de Uruk, en Oriente Próximo. Ambas eran de los 3.700 a 3.200 a.C. Aunque como Neolítico, la del Nilo se avanzó unos dos mil años, o más. Todo ello fue imprescindible para el acercamiento de los gatos junto a las viviendas humanas. Por supuesto también los gatos medraron, a posteriori, en mesopotamia, siendo asimismo bien aceptados, pero hay pocas representaciones, y menos escritos sobre ellos.

PRIMEROS HALLAZGOS

El gato doméstico es fruto del Neolítico nilótico, de hace unos nueve mil años, aunque han sido descubiertos restos mucho más antiguos de estos felinos ya del principio del Paleolítico Superior: Los muy antiguos, de los que hay constancia, son excepcionales ya que, por la levedad de los huesos y la facilidad de ser consumidos por carroñeros y por el propio medio mineral, desaparecen fácilmente. Los primeros fragmentos óseos del Felis libyca, son los que fueron hallados en Bashendi, que es un oasis de Dakhla. Asimismo hay otros hallazgos en el inicio del Neolítico de Merimdé Béni-Salamê, centro conocido, que está en el Delta Occidental, y otros.

Ya dentro del Neolítico, se han hallado cráneos de gatos junto a difuntos, en varias tumbas neolíticas de Badari y Mostaggeda en el Alto Egipto. (Descubrimientos y datación hechos en los años 20 sin las técnicas arqueozoológicas actuales y, por tanto no existe la seguridad de esta identificación, pero es muy posible coincida con la realidad, aunque se desconoce la fecha exacta del primer contacto con el hombre). Pero con los últimos estudios realizados por la genética molecular queda atestiguado que el Felis libyca es el único ancestro del gato doméstico, pero con seguridad serían mucho más antiguos por un cambio gradual en simbiosis, al igual que, aún hoy en día, existen tribus del Alto Egipto que, sin estar domesticados, tienen una relación simbiótica, en beneficio mutuo.

No se puede demostrar por representaciones artísticas, datos como los colores de la capa, ya que no existen figuras o pinturas o bajorrelieves del gato, de antes del periodo histórico egipcio, ni mucho menos en otras partes del mundo.

PROCEDEN DE UNA ÚNICA ESPECIE

Se escogió una sola especie del Género Felis, como gran compañero, que nos ha ayudado de forma excepcional, durante el periodo neolítico, guardando los graneros primitivos (que precisaban por el ciclo de irrigación nilótico), que llegaron a construir de forma muy compleja y de gran tamaño, en forma de silos, con una entrada superior que mantenían sellada. La ayuda gatuna, sirvió para crear la mayor de las primeras Civilizaciones, la Egipcia, y muy posteriormente fueron de gran ayuda contra la Peste bubónica, o negra, durante el Medioevo….Y desde entonces en el control de las infestaciones de los múridos. Y siempre como dignos compañeros.

Causa extrañeza que fuese una sola especie, de entre 26 o 27, del Género Felis, la mayoría de tamaño parecido al actual gato, la que consiguió transformarse hacia los cientos de formas, y de variedades de colorido y de longitud del pelo, que hoy existen.

Los muy recientes estudios sobre el ADN de las dos especies de gatos silvestres, el europeo y el norteafricano, realizados por el profesor E. Hurley de la Universidad de Ciudad del Cabo, han confirmado que existen diferencias genéticas significativas entre ambas especies. Por los datos ya admitidos por los investigadores de la «Genética Molecular», y con los análisis del Genoma del gato silvestre norte africano, (F.libica) comparándolos con los de varias razas de gato doméstico, se llega a aseverar que son la misma especie.

Con el Neolítico llegó el desarrollo en sociedades, y el asentamiento humano en la zona fértil del valle del Nilo. Al tener las personas una mayor facilidad para hallar comida, consiguieron un rápido crecimiento demográfico. Al depender de la anegación de los terrenos por el Nilo, hecho que ocurría una vez al año, precisaban guardar el exceso de grano cosechado en graneros, como previsión invernal. Los particulares, y aún más los silos comunitarios, pronto se vieron infestados de roedores. Los primeros gatos que se acercaron a las poblaciones humanas lo hicieron con el «sano» propósito de obtener fácil sustento con tantos roedores. La aceptación de tal servicio por la población humana debió ser inmediata.

RELACION DURANTE LAS DINASTÍAS EGIPCIAS

Los primeros indicios históricos que confirman la familiarización del gato con el hombre proviene del Imperio Antiguo, (hace unos 4.700 años) en un bajorrelieve , con un epíteto de significa: «Señor de la Villa de los Gatos». Nombre usado posteriormente (XX dinastía) en un documento que ya trataba sobre la compra de gatos, precisamente en la ciudad de Myw; (nombre que daban a los gatos, en imitación al maullido) (Myt para la gata). Aufrère-(1999), cita que esta ciudad podría tratarse de Bubastis, la villa dedicada a Bastet, la divinidad femenina relacionada con
los gatos y representada por un gato, o un cuerpo de mujer con cabeza de gata. Villa que disponía de un gran cementerio, el mayor conocido, y exclusivo para gatos, todos previamente embalsamados. Ya Herodoto la visitó en fiestas, y comentó que las hacían en honor de los gatos. Ciudad que fue destruida por el ejército Persa en el año 350 de nuestra era, que incluso prohibió el culto a la diosa Bast, o Bastet. El gato, y más la gata, en femenino, aparece también en la antroponimia, antes que en figuración, justo después del Imperio Antiguo, (hace 4.400 años), como el nombre “Myt”, escrito por una hija de Imery en Gizeh, de la V dinastía (época de las grandes pirámides). Y en la estela de Tefnen, como “Mrwt”, terminado con el jeroglífico de un gato recostado, y que daba su nombre a una sirvienta. El nombre de “Myt» gata, era muy común a partir de la XII dinastía. La primera representación, conocida, de un gato al lado de personas, se corresponde con la XI dinastía, en una estela proveniente de Coptos. El gato está sentado y debajo del sillón de una mujer. Y hay muchas más. Hay una curiosa, de la XII dinastía, con un gato de familia, que está enfrentándose a una gran rata, que la denominan como “pnw”.

La demostración de afecto hacia los gatos, por los egipcios, se comprueba con la deificación de los mismos, y por su relación con la diosa Bastet. Con unas legislaciones de protección, más estrictas que las actuales, incluso sobre las del Reino Unido…. Y por los millones y millones de embalsamados hallados, para que les protegieran en el “Más allá”. Para apoyar esta acepción presento dos ejemplos concretos que he hallado, y serán muchísimos más, demostración de la gran admiración, en que les tenían:

CENTENARIO DIVINO

En todas las culturas primitivas existe el culto al sol, y la Egipcia fue una de las que más. Es lógico pues todas vieron la importancia que tenía el astro rey, al depender todos de su
energía. En los inicios de la civilización Egipcia, hace más de 5.000 años, al sol lo llamaron como dios Re (o Ra). La diosa Bastet relacionada con los gatos, tenía una hermana gemela con atributos opuestos. El conjunto formaban el binomio Fiereza y Dulzura. Vida o Muerte !! De aquí que el gato tenga actualmente, asimismo una ambivalencia, de aceptación por un lado y de rechazo por otro. La relación que tenía Re con el gato se debe a que anteriormente, durante el neolítico, ya era considerado uno de los animales de mayor relación con el dios sol.

En 1.353 a.C. fue elegido faraón al “revolucionario” Amenhotep IV ( Amenofis IV según los griegos) que impuso la nueva religión, la de un único dios, por vez primera, bajo la influencia de su padre, lo que obligó a eliminar a los otros dioses, a Bastet entre ellos. Según mis suposiciones, con esta derogación perdieron importancia también los gatos. Este faraón, que cambió su nombre por el de Akhen-Atón, (Atón era asimismo el sol…), no tuvo buena prensa entre los ciudadanos, ya que, ensimismado en sus misticismos, y posiblemente en su guapa esposa Nofre-tete (Nefertiti según los griegos), abandonó sus deberes de gobierno. ¡Un desastre !!. Fue el último faraón de la importante XVIII Dinastía.

Esta época, de aproximadamente un siglo, bajo la Dinastía XIX, podemos asegurar, por los escritos dejados, representaciones, y por el mayor cementerio jamás levantado, con millones de momias, que fue la más esplendorosa en el culto al gato, o su siglo de oro, o Divino, como lo he llamado en el título.

TUMBA IMPERIAL

Presento una tumba para gato, que por la importancia de su dueño, y el lujo de su cincelado, como obra de arte, la denomino Imperial. Fue realizada cien años antes a la estela funeraria.
Se trata de un bloque de piedra caliza, prácticamente cúbico, de unos 60 cm en cada lado, y perfectamente decorado.

Cofre o tumba que contiene al gato preferido de un príncipe, hijo de uno de los faraones del Imperio Nuevo. Demuestra su importancia el que fuera diseñada en la forma, aunque miniaturizada, de las tumbas de los Reyes antiguos.

Está bellamente esculpida en bajorrelieve, y tiene altas paredes laterales, con una parte de techo a doble vertiente que actúa de tapa, muy parecido a la estructura de las casas normandas…Puede verse en la representación en la cara principal, aunque copiada en el reverso, la figura del gato, grande, sentado, y luciendo una cinta o collar, con aspecto de bufanda. Detrás del animal encontramos la representación de su mortaja. (Las momias con su mortaja eran colocadas de pie, para personas, y veo también para los animales !!).  La cabecera y a los pies del gato, y excepcionalmente más pequeñas, aparecen las diosas Isis y Neftis, sus protectoras, arrodilladas. A nivel de la boca del gato, y sobre una mesa, aparece un pato eviscerado, y bien desplumado, que seguramente sería su plato preferido, junto a otras viandas.

Por aquel entonces era costumbre colocar en las tumbas de las personas, los útiles usados en el trabajo, o bien maquetas representándolo, aparte joyas, pertenencias personales y buena comida
fresca. Como solían decir: Para el largo camino, el alimento que no falte.

Dentro del sarcófago, o tumba imperial, “moraba” en su vida en el más allá, la momia del gato “Osiris Tamat”. Envuelta en tiras de fino lino, con piedras semipreciosas entre las numerosas bandas de su mortaja. Se mantiene la forma del gato, con las orejas perfectamente separadas y envueltas.

Según citan los jeroglíficos, este gato era el preferido del príncipe Tutmosis, y harían la tumba alrededor de 1.375 a.C. cuado el príncipe tendría unos 25 años.

El aguerrido abuelo del príncipe fue el faraón Amenhotep II (Amenofis II según los griegos). Hay versos esculpidos y representaciones que resaltan su habilidad que mostraba montando a caballo o conduciendo carros de combate, mientras lanzaba flechas que perforaban los escudos de cobre. Desde poco antes de estas fechas, acababan de conocer la fundición, y el uso del hierro.

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