La Domesticación de los Gatos

Es un proceso donde modificamos a especies de animales o plantas para que tengan características que nos interesan. En el caso del gato, este proceso se llevó a cabo en Egipto y el Medio Oriente. Lo que nos interesaba era volver a los gatos más amistosos y menos agresivos con nosotros, sin que perdieran sus habilidades de cazador, por lo que es el animal doméstico al que le hemos alterado menos su morfología y conducta. El ancestro silvestre del gato doméstico es el gato silvestre africano, Felis silvestris lybica, que es una especie de gato de comportamiento solitario que vive en África y Medio Oriente, y que sobrevive cazando animales silvestres durante la noche.

Todas las razas de gatos domésticos, incluso las llamadas orientales y exóticas, pertenecen taxonómicamente a un mismo Género y especie, denominado «Felis catus«.

Sin embargo, por los últimos descubrimientos genéticos y según las argumentaciones de este escrito, podríamos denominarla «Felis lybica catus«, como subespecie, al proceder del gato norte africano «Felis lybica», por influencia del contacto humano desde antes del antiguo Egipto.

Es interesante conocer el origen de nuestros animales de compañía, aunque al gato debido a ser un gran cazador independiente, y por su instinto de autosuficiencia, se hace difícil denominarlo como «doméstico». Es el único animal que aún habitando entre nosotros continúa haciendo su propia vida. Ambigüedades que lo hacen tan singular, y el que sea admirado u odiado, e incluso, como dijo Mauss, «los gatos son los únicos animales que han «domesticado» al hombre».

La mayoría de autores que han tratado sobre el origen de los gatos domésticos presuponen un posible cruzamiento frecuente entre el gato norte africano (F. lybica) con el silvestre europeo o montés (F. silvestris), cruce que ya fue sugerido hace 250 años por Linné, padre de la «nomenclatura». Cruces que aún siendo posibles, y habrán ocurrido en ocasiones, no han influido génicamente en la especie.

Otros autores creen que algunas razas, como las nórdicas y de mayor tamaño, deben proceder de cruces del doméstico con el gato silvestre europeo, al ser mayor que el F. lybica.

Por la gran variedad de pesos, colores, textura, color y longitud del pelo, en las razas actuales de gatos, se tiende a sospechar que han existido mezclas de especies. Lo mismo se supuso del perro, con citas de cruces entre chacales y lobos, e incluso con coyotes y otros cánidos, cuando ya está absolutamente comprobado que tiene al lobo como único ascendiente, y la variabilidad entre las razas de perros es aún mayor que en gatos. Hoy día está demostrado que no son necesarios los cruces interespecies para formar tal variedad de razas.

Otros sugieren ( o suponen ) que el gato de la estepa (F.manul) por el hecho de que tiene orejas pequeñas y denso pelaje, como corresponde a los mamíferos que habitan zonas muy frías, intervino en la formación de los gatos Persas. Etc, etc.

Muchos gatos del género Felis pueden cruzarse entre especies, incluso con descendencia fértil, pero parece muy poco probable que ocurra en la naturaleza, al menos como norma y que influya génicamente. Los híbridos resultantes de los cruces entre especies distintas de gatos son animales realmente intratables y manifiestan una gran desconfianza hacia las personas. No parece verosímil que se produzcan mezclas naturalmente a no ser entre especies muy próximas, y en miles de años.

Las 26 o 27 especies de gatos silvestres vienen ocupando todas las áreas donde se desarrollaron las primeras Grandes Civilizaciones, cuando se inició la Historia, y, sin embargo, solo fue en la Cultura Egipcia cuando y quienes los adoptaron y domesticaron. No hay constancia demostrable que en Sumer-Babilonia, ni en la Civilización del Indo-Ganges, ni en la del Río Amarillo con Corea y Japón, ni en las de los Aztecas, Mayas e Incas, adoptasen gatos, cuando en su área de ocupación, sí habían gatos silvestres de otras especies.

Los gatos silvestres norte africanos eran, y aún lo son, abundantes en Egipto. Antes del Neolítico pudo haber algunos contactos, en forma simbiótica, entre los habitantes de la zona con los gatos. Con el cultivo de los cereales llegó el desarrollo en sociedades, y el asentamiento humano en la zona fértil del valle del Nilo. Fue en los albores de la cultura como tal y de la primitiva escritura. Al tener las personas una mayor facilidad para hallar comida consiguieron un rápido crecimiento demográfico. Al depender de la anegación de los terrenos por el Nilo, hecho que ocurría una vez al año, precisaban guardar el exceso de grano cosechado, para tener comida para el invierno.

Los graneros particulares, y aún más los silos comunitarios, pronto se vieron infestados de roedores. Los primeros gatos que se acercaron a las poblaciones humanas lo hicieron con el «sano» propósito de obtener fácil sustento con los roedores, su «plato» favorito. La aceptación de tal servicio por la población humana debió ser inmediata.

descubrimiento del cultivo de cereales hasta la formación de la Civilización del Antiguo Egipto. Los antiguos egipcios ya tenían tan conocidos a los gatos, que nos han legado todos los detalles de la domesticación en multitud de formas. Llegaron a deificarlos ( la diosa Bastet y la diosa Isis primitiva ), dictaron normas protegiéndolos (hace más de 4.000 años…) castigando fuertemente a los transgresores. Los momificaron envueltos en fino lino y con cintas de colores, dentro de simples cestas de mimbre y hasta en ataúdes de maderas y piedras semipreciosas. Los probaron como cazadores de aves acuáticas. Los pintaron y esculpieron como ninguna otra civilización, en toda la Historia, incluso en dibujos como personajes de historietas cómicas.

El gato doméstico tiene mucha mayor semejanza anatómica con el silvestre norte-africano que con el montés europeo. El peso del europeo es mucho mayor, pues supera fácilmente los 15 Kg, y, como ejemplo, tiene el intestino proporcionalmente menor. Su capa de pelo es también más densa.

Todas las razas de gato doméstico son de la misma especie que el gato silvestre norte-africano ( Felis lybica ).lcanza su auténtica domesticación, culto y protección, ya desde las primeras dinastías de los faraones egipcios. Hace de ello unos 5.000 años.

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