Características del Pelaje

El patrón agutí (ticked), es decir, la presencia de bandas o franjas de distinto color en el pelo primario (de protección o de guardia), también puede aparecer sólo, sin integrarse y sin formar a ningún otro patrón, como en el caso del tabby. De esta manera, se tienen gatos de patrón agutí y la exclusividad de esta característica la tiene la raza Abisinio y su variedad de pelo largo, el Somalí, así como la raza Singapura.

Los términos tipo o conformación de un gato se refieren a las características morfológicas y a la estructura del animal. En general,se toma en cuenta la forma y el tamaño del cuerpo y de la cabeza, las características de los ojos y de las orejas, el grosor y el largo de los miembros y de la cola, así como el grosor de los huesos y las características de la musculatura. De acuerdo a esto, se pueden agrupar o clasificar a las distintas razas de gatos en algunos tipos o esquemas de conformación, especialmente si están emparentadas entre sí.

Por un lado se tiene a los gatos de tipo “rechoncho” (tipo “cobby”), que regularmente tienen cabezas grandes, redondeadas y cortas, cuyas orejas suelen ser pequeñas. Son robustos, fuertes, grandes, pesados, anchos, de huesos gruesos y musculatura bien desarrollada. Tienen los miembros y la cola relativamente cortos y gruesos. Ejemplos típicos de razas con este tipo son el Persa, el Himalayo y el Pelicorto Exótico. En estas razas la modificación del cráneo ha sido importante al hacerlos completamente chatos, gracias a la crianza selectiva.

Por otro lado, se cuenta con los gatos de tipo “oriental”, exótico” o “extranjero” (foreign), en los que la cabeza es larga y estrecha, en forma de “cuña” o triángulo (cuyos vértices son la punta de la nariz y la punta de las orejas), con orejas grandes, puntiagudas y con la depresión fronto-nasal casi imperceptible. El cuerpo es delgado, ligero, estilizado y de forma tubular. Los miembros son largos y delgados, con huesos finos, al igual que la cola que es muy larga y delgada. La musculatura, aunque de buena consistencia, no es muy desarrollada y se encuentra pegada al hueso subyacente. Algunos buenos ejemplos de razas con este tipo son el Siamés, el Balinés, el Pelicorto Punto de Color y el Javanés. También en estas razas la crianza selectiva ha modificado su estructura, haciéndolas con cabezas y cuerpos muy estilizados y de huesos finos.

También se tiene a los gatos de tipo “intermedio” o también llamados “musculosos”, cuyas características no caen en los extremos del tipo del rechoncho y del tipo oriental. Su cabeza es redondeada y de longitud media, no muy corta, aunque en algunas ocasiones la cabeza tiene forma de “cuña modificada, es decir, con los vértices y los lados redondeados. El tamaño y por lo tanto su peso, son por lo regular medianos. Presentan cuerpos moderadamente anchos, fuertes, compactos y con músculos de buen desarrollo y excelente consistencia, con huesos de moderado
grosor. Los miembros son proporcionados al cuerpo y robustos. La cola, al igual que el resto del cuerpo, es de buen grosor y por lo regular de longitud media. Algunos ejemplos de este tipo o conformación son el Europeo Doméstico, el Manx, el Burmés, el Bobtail Japonés, etc. y aquellas razas a las que en ocasiones se les llama “moderadamente exóticas” (Abisinio, Azul Ruso, Angora, etc.) o “moderadamente rechonchas” (Turco Van, Chartreux, etc.).

El largo del pelo, tanto primario como secundario y la proporción  con que éstos se presentan, junto con algunas variaciones en su forma y textura, son muchas veces una de las principales características  individuales y especiales de las distintas razas de gatos. Algunas de estas variaciones del pelaje han surgido de manera espontánea y natural, mientras que otras han aparecido gracias a la crianza selectiva.

En general y con respecto a la longitud del pelaje, se pueden dividir a las razas de gatos en dos grandes grupos: “razas de pelo corto” y “razas de pelo largo”. Aunque con cierta frecuencia se menciona que algunas razas son de “pelo semilargo” y que otras, o mejor dicho una sóla (El Esfinge), es “sin pelo”.

El pelo corto es el tipo de pelaje básico, fue heredado al gato por sus antepasados salvajes y a través de los siglos han surgido una gran variedad de formas y texturas. Así pues, se tiene al Europeo Doméstico y al Pelicorto Americano, con su pelo corto, denso y áspero, al Abisinio de pelaje suave, denso y “elástico”, al Siamés, que al igual que el Oriental y el Pelicorto Punto de Color, tienen pelajes muy cortos, suaves y delgados. En el Manx es característico el “doble pelaje” es decir, que el pelo primario o de protección apenas rebasa en longitud a la pelusa o pelo secundario. El
típico “pelo de foca” del Azul Ruso está conformado también por un “doble pelaje” muy corto, grueso, suave, erecto y separado del cuerpo. La textura  de “satín” es característica del Burmés y de su descendiente, el Bombay.

Por otro lado, se encuentran algunas variaciones especiales, como en el Rex Devon, que presenta el pelaje rizado. O como en el Cornish Rex,
que carece de pelo primario (de protección) y cuya pelusa es rizada. Por esta razón y por el hecho de que el rizado del pelo se debe a genes distintos, el Cornish y el Devon se consideran razas diferentes. El Americano de Pelo de Alambre tiene un pelaje tan rizado, tan irregular y tan áspero, que se asemeja al pelo de alambre de los perros. El Esfinge se caracteriza por el escaso, velloso y extremadamente corto pelaje.

En el caso de los gatos de pelo largo, los líderes indiscutibles son el Persa y su descendiente, el Himalayo. En ellos el pelaje es largo, abundante y suave. El pelo secundario es casi tan largo como el primario y éste es fino y sedoso. Por otro lado, se tiene a los llamados gatos de “pelo semilargo”, cuyo pelo primario es relativamente largo y muy fino, mientras el pelo secundario es muy corto. Ejemplos de razas con este tipo de pelo son el Balinés, el Javanés y el Angora, que poseen una textura inigualable. Por lo regular, las razas de pelo semilargo presentan una longitud del pelaje variable, dependiendo de la estación. En el gato, los distintos tipos de pelaje pueden presentarse en diversos patrones y combinados con diferentes colores, de acuerdo a la raza.

PATRONES DE PELAJE

Cuando se habla del patrón de pelaje de un gato se hace referencia a  la distribución de los colores o al dibujo que forman esos colores, ya sea en toda la capa (el conjunto de todo el pelaje que cubre al animal), o bien en el pelo (cada pelo individual) del gato.

A través de décadas y a veces de siglos, ya sea por evolución natural de la especie y de las distintas razas, o bien por la cuidadosa selección aplicada por el hombre, se han desarrollado estos patrones a tal grado, que en la actualidad éstos responden a descripciones precisas y detalladas de sus características particulares.

En esta especie se pueden encontrar gran variedad de estos patrones:

El tabby (atigrado) se le considera el patrón básico del gato y definitivamente es una herencia de sus antepasados salvajes, Felis silvestris libyca y Felis silvestris silvestris, que también lo presentan. Todos los gatos lo poseen, aunque se encuentre “enmascarado” por genes que no le dejan manifestarse y que dan origen a otros patrones.

El tabby está conformado a su vez por dos patrones: el primero es el agutí, en donde el pelo primario (de protección o de guardia) está dividido en bandas o franjas de distintos colores y este esquema o dibujo lo encontramos en el pelo de las zonas claras (color del fondo o base) de una gato tabby, mientras que en las zonas obscuras (marcas o rayas), el pelo primario no tiene bandas o franjas, es decir, que el patrón agutí está ausente. El conjunto de estos patrones integrados da como resultado al patrón tabby, que puede ser de tres tipos diferentes: rayado (macarela), manchado (moteado) y clásico.

El tabby rayado o macarela presenta marcas o rayas largas, delgadas y en forma de bastón en el cuerpo, con una raya estrecha y continua a
lo largo de la columna vertebral. La cabeza tiene marcas en la parte posterior, en los cachetes y unas muy características marcas en la frente que asemejan una letra “M”. Asimismo, presenta marcas en forma de collares en el cuello y en el pecho, otras en forma de brazalete en todos los miembros y marcas en forma de anillos en la cola.

El tabby clásico (tabby blotched) presenta las mismas marcas en la cabeza, en el cuello, en los miembros y en la cola, pero en el cuerpo, a diferencia del tabby rayado, aparecen unas marcas grandes, anchas y bien definidas. De preferencia, el tabby clásico debe tener en los flancos una gran marca central en forma de ostra rodeada de anillos continuos y una marca en forma de mariposa a la altura de los hombros.

El tabby manchado o moteado (tabby spotted), presenta también las mismas marcas en la cabeza, en el cuello, en los miembros y en la cola, pero el cuerpo presenta manchas o motas pequeñas y de diferentes formas (redondas, ovaladas, triangulares, en rosetón, en diamante), pero que no se unen entre sí.

Existen básicamente tres formas o tipos de ojos en esta especie: redondos, almendrados (ovalados) y orientales (rasgados). Algunas razas de ojos redondos son el Persa, el Himalayo, el Pelicorto
Americano y el Pelicorto Británico. El Abisinio presenta los típicos ojos almendrados, mientras que el Siamés y la mayoría de las razas que se derivan de él, conservan los ojos orientales.

Asimismo, los gatos presentan una gran variedad de colores de ojos y estos colores, la mayoría de las veces, se heredan de forma independiente al color del pelaje. Se pueden encontrar ojos en
distintos tonos de anaranjado (cobre y cobre brillante), amarillo (ámbar, oro y oro brillante), amarillo-verde, avellana, verde, verdeavellana, azul claro, azul intenso y azul-verde (aguamarina).

Algunas razas presentan exclusivamente un color de ojos, mientras que otras pueden tener una gran variedad de colores, que se combinan a su vez con distintos patrones y colores del pelaje. Estas combinaciones están bien estipuladas para la mayoría de las razas, pero existen diferencias entre asociaciones.

Gracias al cuidadoso trabajo de los criadores, en la actualidad existen muchas más razas y variedades que en 1871, cuando se llevó a cabo la primera exposición de razas de gatos. Al principio, sólo se estandarizaron las razas ya existentes para evitar la variabilidad de sus características especiales. Luego por selección, se acentuaron esas características que las hacían atractivas como raza. Después, en algunos casos, se empezaron a realizar mezclas o cruzamientos de dos o más razas puras ya establecidas para obtener así nuevas variedades de patrones y de colores del pelaje o incluso nuevas razas de gatos. Otras razas se han originado gracias a la aparición espontánea de algunas mutaciones. En la actualidad se están desarrollando nuevas razas y nuevas variedades, algunas de las cuales despiertan fuertes polémicas entre criadores, clubes y asociaciones, ya que algunas de esas razas en formación no son más que razas ya establecidas pero con nuevas variedades de patrones o de colores, o bien son el resultado de mutaciones no muy afortunadas o del cruzamiento de razas diferentes o aún de gatos domésticos con felinos salvajes. Además, con respecto a las normas de perfección racial, a veces existen discrepancias entre las asociaciones, que difieren en sus estándares y hasta en el nombre para la misma raza.

 

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